Louis Rosier fue el piloto para toda la carrera a excepción de dos vueltas que completó su hijo Jean-Louis, pasando a la historia como los únicos vencedores de Le Mans siendo padre e hijo. Durante la carrera, Rosier personalmente se cambió un balancín en los boxes, además de sufrir heridas en un ojo por el choque de una lechuza a través del parabrisas. Por su victoria, Louis Rosier fue nombrado el campeón de Francia.
Todo y salir desde la quinta posición, el Peugeot Marc Gené consiguió alcanzar la gloria en Le Mans con 382 vueltas al circuito de La Sarthe y así acabar con el monopolio de Audi en los últimos años.
El Audi de Rockenfeller se llevó la gloria en las 24 horas le Mans de 2010. Los 3 Audi se llevaron las 3 primeras posiciones por delante de los Peugeot (más rápidos en calificación pero menos fiables en carrera).